Los productos funcionales están viviendo un momento dulce. Bebidas con vitaminas, lácteos enriquecidos, complementos alimenticios, barritas proteicas, fermentados, productos para “defensas”, “energía”, “microbiota” o “bienestar”… El mercado pide alimentos con valor añadido y los equipos de marketing necesitan comunicarlo de forma atractiva.
El problema aparece cuando una frase comercial cruza la línea y se convierte en una declaración nutricional o de salud no permitida.
En TECOAL lo vemos con frecuencia: muchas empresas no incumplen por mala fe, sino por usar mensajes que suenan naturales desde marketing, pero que no han pasado un filtro técnico-legal. Una frase como “refuerza tus defensas”, “cuida tu microbiota” o “ayuda a depurar el organismo” puede parecer inocente, pero en la comunicación comercial de alimentos no basta con que algo “suene bien”. Hay que comprobar si esa declaración está autorizada, si el producto cumple las condiciones de uso y si el consumidor puede entenderla sin confusión.
En 2026, la base normativa sigue siendo el Reglamento (CE) n.º 1924/2006, relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos. Este reglamento se aplica a las declaraciones realizadas en comunicaciones comerciales, incluidas las que aparecen en la presentación, publicidad o promoción del alimento. AESAN también identifica este reglamento como el marco principal para proteger al consumidor y asegurar que pueda elegir con información veraz entre los alimentos comercializados.
La clave para las empresas no es dejar de comunicar, sino comunicar con rigor. Un claim bien usado puede diferenciar un producto. Un claim mal formulado puede traer problemas legales, económicos y reputacionales.
Por qué los claims nutricionales y de salud son un punto crítico en 2026
En 2026 no hablamos de un tema nuevo, pero sí de un tema más sensible. La tendencia de productos funcionales ha multiplicado las promesas asociadas a salud, rendimiento, bienestar, digestión, defensas, belleza o energía. Y cuanto más atractivo resulta un beneficio para vender, más importante es revisar si puede decirse legalmente.
EFSA define una declaración de propiedades saludables como una afirmación incluida en la comunicación comercial que sugiere que un alimento o alguno de sus componentes puede aportar beneficios para la salud. También recuerda que este tipo de declaraciones pueden aparecer en marketing o publicidad, no solo en el envase.
Esto es importante porque muchas empresas centran la revisión en la etiqueta física, pero después lanzan una campaña con frases más atrevidas en redes sociales, ecommerce, newsletters o materiales para distribuidores. Y ahí está el riesgo: una declaración de salud no deja de serlo porque aparezca en una landing, en una publicación de Instagram o en un folleto comercial.
Desde un punto de vista práctico, conviene que marketing, calidad, legal e I+D trabajen juntos antes de lanzar el mensaje. No al final, cuando el diseño ya está aprobado o la campaña está lista para publicar. Nuestra recomendación es sencilla: si el beneficio del producto va a comunicarse como ventaja nutricional o de salud, debe revisarse antes de cerrar el concepto creativo.
La pregunta no debería ser:
“¿Este claim vende?”
Sino:
“¿Está autorizado, cumple las condiciones de uso y se entiende correctamente?”
Ese cambio de enfoque evita muchos problemas.
Qué son las declaraciones nutricionales y las declaraciones de salud
Antes de revisar ejemplos, conviene separar dos conceptos que suelen mezclarse: declaraciones nutricionales y declaraciones de propiedades saludables.
Una declaración nutricional es un mensaje que afirma, sugiere o da a entender que un alimento posee propiedades nutricionales beneficiosas. Por ejemplo:
- “alto en fibra”;
- “fuente de proteínas”;
- “sin azúcares añadidos”;
- “bajo en grasa”;
- “reducido en sal”.
Estas declaraciones no pueden usarse libremente. Deben estar previstas en la normativa y cumplir las condiciones concretas asociadas a cada una.
Una declaración de propiedades saludables, en cambio, relaciona un alimento, nutriente, sustancia o categoría de alimentos con un beneficio para la salud. Por ejemplo:
- “la vitamina C contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario”;
- “el calcio contribuye al mantenimiento de los huesos en condiciones normales”;
- “el zinc contribuye al mantenimiento del cabello en condiciones normales”.
AESAN dispone de un buscador en el que pueden consultarse declaraciones de propiedades saludables autorizadas y sus condiciones de uso. En sus ejemplos aparecen declaraciones reguladas por el Reglamento (UE) n.º 432/2012, como las relativas al yodo, zinc o vitamina K, siempre vinculadas a condiciones concretas del alimento.
La diferencia es clara: una declaración nutricional habla de la composición o característica nutricional del producto; una declaración de salud sugiere un efecto o relación con el organismo.
Y aquí llega uno de los errores más habituales: pensar que, porque un ingrediente tenga buena reputación o estudios científicos, se puede decir cualquier cosa sobre él. No funciona así. La normativa no autoriza “ingredientes famosos”; autoriza declaraciones concretas, con una redacción y unas condiciones concretas.

Normativa aplicable en 2026: Reglamento 1924/2006, EFSA, AESAN y Registro de la UE
La norma de referencia en 2026 sigue siendo el Reglamento (CE) n.º 1924/2006. Su objetivo es armonizar las reglas sobre declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en la Unión Europea, facilitar el funcionamiento del mercado interior y garantizar un alto nivel de protección de los consumidores.
En la práctica, esto significa que una empresa alimentaria no puede inventar claims a medida porque encajen bien en una campaña. Debe verificar:
- si la declaración está permitida; si el producto cumple los requisitos para usarla; si la redacción respeta el sentido autorizado; si el mensaje no induce a error; si no atribuye al alimento propiedades medicinales.
EFSA participa evaluando la base científica de las declaraciones de salud. Es decir, analiza si existe justificación científica suficiente para respaldar una relación entre el alimento, nutriente o sustancia y el efecto declarado. La Comisión Europea y los Estados miembros intervienen después en la autorización de las declaraciones.
Además del Reglamento 1924/2006, hay que tener presentes otras normas y recursos relacionados, como el Reglamento (UE) n.º 432/2012, que contiene la lista de determinadas declaraciones de propiedades saludables autorizadas, y el marco general de información alimentaria al consumidor, especialmente cuando se coordina la información obligatoria con los mensajes voluntarios del producto. AESAN recopila normativa de desarrollo, modificaciones y recursos aplicables a declaraciones nutricionales y saludables.
Respecto al frontal del envase y sistemas como Nutri-Score, conviene no mezclar temas. AESAN indica que Nutri-Score es un modelo frontal de uso voluntario y que debe evitar inducir a confusión o malinterpretación. Pero esto no sustituye ni relaja las reglas sobre claims nutricionales y de salud. Un producto puede mostrar información frontal y, aun así, incumplir si utiliza una declaración de salud no autorizada.
Qué condiciones debe cumplir un claim para poder utilizarse
Para usar una declaración nutricional o de salud con seguridad, no basta con localizar una frase parecida en internet. Hay que hacer una revisión completa.
1. Debe estar autorizada
La primera comprobación es básica: ¿esa declaración existe en la normativa o en los registros oficiales?
En declaraciones nutricionales, hay que revisar si el claim está contemplado y qué condiciones exige. En declaraciones de propiedades saludables, hay que consultar si la relación entre nutriente, sustancia o alimento y beneficio está autorizada.
Por ejemplo, no es lo mismo decir:
“Contiene vitamina C”
que decir:
“La vitamina C contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario”.
La segunda frase es una declaración de salud y exige comprobar que el producto cumple las condiciones para usarla.
2. Debe cumplirse la condición de uso
Un claim autorizado no se puede usar en cualquier producto. Debe cumplirse la cantidad mínima, composición o requisito que marque la norma.
Por eso, en TECOAL insistimos en revisar la ficha técnica, la formulación real, las dosis por ración y la información nutricional antes de aprobar un mensaje. A veces la frase es correcta, pero el producto no alcanza el nivel necesario para sostenerla. Otras veces el producto sí cumple, pero la ración comunicada genera confusión.
3. Debe respetarse el sentido autorizado
No es buena idea “decorar” una declaración autorizada hasta convertirla en otra cosa.
Una cosa es usar una declaración permitida con una adaptación comprensible para el consumidor. Otra muy distinta es exagerarla hasta prometer un resultado que no está autorizado.
Por ejemplo, una declaración relacionada con el funcionamiento normal del sistema inmunitario no debería transformarse alegremente en:
“Evita resfriados”.
Ahí el mensaje cambia de naturaleza y entra en terreno peligroso.
4. No debe inducir a error
El consumidor debe entender correctamente qué aporta el producto y en qué condiciones. Si la frase sugiere que el alimento tiene un efecto excepcional, inmediato o garantizado, conviene revisarla con lupa.
En comunicación alimentaria, el matiz importa. Mucho.
No es lo mismo informar de forma objetiva que prometer un beneficio desproporcionado. Y no es lo mismo explicar una característica nutricional que sugerir una mejora de salud sin respaldo autorizado.

Errores frecuentes que pueden generar incumplimientos
Usar frases genéricas de salud sin comprobar el claim
Uno de los errores más comunes es usar frases amplias como:
- “refuerza tus defensas”;
- “cuida tu salud intestinal”;
- “mejora tu energía”;
- “equilibra tu organismo”;
- “protege tu sistema inmune”.
Algunas pueden tener encaje si se vinculan correctamente a una declaración autorizada, un nutriente concreto y unas condiciones de uso. Pero usadas de forma genérica pueden convertirse en un problema.
La solución no es prohibir cualquier referencia al beneficio, sino aterrizarla. ¿Qué sustancia sostiene el claim? ¿Existe una declaración autorizada? ¿El producto cumple la cantidad necesaria? ¿La redacción mantiene el sentido legal?
Convertir un ingrediente de moda en una promesa
Probióticos, colágeno, cúrcuma, magnesio, vitamina D, fermentados, proteínas, adaptógenos… El mercado se mueve rápido y los ingredientes de moda generan titulares atractivos.
Pero la popularidad de un ingrediente no equivale a autorización para prometer efectos. Que un ingrediente tenga estudios no significa que cualquier empresa pueda decir cualquier cosa en cualquier alimento.
Este punto es especialmente relevante en productos funcionales y complementos alimenticios. Muchas veces el riesgo no está en mencionar el ingrediente, sino en atribuirle un efecto concreto que no puede comunicarse en esos términos.
Usar lenguaje medicinal
En alimentos hay una línea que no conviene cruzar: la de prevenir, tratar o curar enfermedades.
AESAN recuerda que no están permitidas alegaciones terapéuticas, preventivas o curativas atribuidas a alimentos. Por tanto, conviene evitar expresiones como:
- “cura”;
- “previene”;
- “trata”;
- “antiinflamatorio”;
- “reduce los síntomas”;
- “combate la enfermedad”;
- “efecto medicinal”;
- “sustituye a”.
También hay palabras que no siempre son ilegales por sí mismas, pero suelen encender alarmas: “detox”, “quema grasa”, “regenera”, “desinflama”, “repara”, “bloquea”, “elimina toxinas”. Si aparecen en una campaña de alimentos, hay que revisar muy bien qué están sugiriendo.
Revisar el envase, pero olvidar la publicidad
Otro fallo habitual: la etiqueta se revisa con cuidado, pero luego la web, el ecommerce, las redes sociales o la presentación comercial añaden claims más agresivos.
Esto rompe la coherencia regulatoria del producto.
Una ficha técnica, una etiqueta, una campaña y una landing deben contar la misma historia. Si el claim no puede ir en el envase, probablemente tampoco debería aparecer alegremente en un anuncio.
Ejemplos de claims arriesgados y alternativas más seguras
La siguiente tabla no sustituye una revisión legal-técnica, pero ayuda a visualizar el tipo de análisis que conviene hacer antes de publicar una frase comercial.
| Frase arriesgada | Por qué puede dar problemas | Alternativa más prudente | Qué comprobar |
|---|---|---|---|
| “Refuerza tus defensas” | Puede sugerir un beneficio de salud genérico no autorizado | Usar, si procede, una declaración autorizada vinculada a un nutriente concreto | Nutriente, cantidad, condiciones de uso y redacción |
| “Previene resfriados” | Atribuye prevención de enfermedad | Evitar enfoque preventivo | No formular propiedades medicinales |
| “Detoxifica tu organismo” | Mensaje ambiguo y potencialmente engañoso | Explicar composición o ingredientes sin prometer depuración | Soporte del mensaje y percepción del consumidor |
| “Mejora tu microbiota” | Puede ser declaración de salud si sugiere efecto fisiológico | Comunicar ingredientes o proceso de elaboración con cautela | Existencia de claim autorizado aplicable |
| “Antiinflamatorio natural” | Lenguaje próximo a efecto terapéutico | Evitar o reformular desde información objetiva | Riesgo medicinal y respaldo autorizado |
| “Quema grasa” | Promesa de efecto corporal directo | Evitar promesas de pérdida de grasa | Normativa, evidencia y no inducción a error |
| “Energía inmediata” | Puede exagerar efecto o sugerir resultado garantizado | Explicar aporte nutricional real si procede | Composición, ración y claim autorizado |
| “Cuida tu piel desde dentro” | Puede ser claim de salud o belleza funcional | Usar declaración autorizada si aplica a un nutriente concreto | Sustancia, dosis y condiciones |
El objetivo no es escribir mensajes aburridos. El objetivo es escribir mensajes defendibles. Un claim perfecto no es el más llamativo, sino el que cumple tres condiciones: es atractivo, es comprensible y se puede justificar.
Cómo reformular mensajes sin perder fuerza comercial
Cuando un claim de salud no encaja, no siempre hay que tirar la campaña a la basura. Muchas veces se puede reformular el mensaje desde un enfoque educativo, composicional o de estilo de vida.
Por ejemplo, en lugar de prometer efectos no autorizados, se puede trabajar con:
- información objetiva sobre ingredientes;
- modo de consumo;
- contexto de uso;
- atributos sensoriales;
- origen o proceso;
- composición nutricional real;
- declaraciones autorizadas cuando proceda;
- mensajes de educación alimentaria sin atribuir efectos concretos al producto.
La diferencia está en no convertir cada ventaja del producto en una promesa fisiológica.
Un ejemplo sencillo:
“Bebida con vitamina C para tus defensas”
puede ser problemático si no se formula correctamente. En cambio, si el producto cumple condiciones, puede estudiarse una redacción alineada con una declaración autorizada, como la contribución de la vitamina C al funcionamiento normal del sistema inmunitario.
El matiz cambia todo.
En TECOAL recomendamos que esta reformulación no la haga solo marketing ni solo legal. Lo ideal es combinar creatividad, conocimiento del producto y criterio normativo. Así se evita que el mensaje pierda fuerza o que, por exceso de prudencia, termine diciendo tan poco que no aporte valor.
Cómo puede ayudarte TECOAL a comunicar dentro de la ley
En TECOAL trabajamos con empresas alimentarias que necesitan lanzar productos, mejorar su comunicación y formar a sus equipos sin perder seguridad normativa.
Y aquí hay algo importante: la normativa no tiene por qué frenar la innovación alimentaria. Bien aplicada, ayuda a comunicarla mejor.
Cuando un equipo entiende la diferencia entre información nutricional, declaración nutricional y declaración de salud, trabaja con más agilidad. Marketing sabe qué puede proponer. Calidad sabe qué debe verificar. Legal revisa con criterios más claros. I+D entiende qué condiciones debe cumplir el producto para sostener determinados mensajes.
Para equipos que participan en diseño, revisión o aprobación de la información del producto, puede ser muy útil reforzar la formación normativa. En TECOAL contamos con un curso de etiquetado según el Reglamento 1169/2011 orientado a aplicar la normativa en casos reales de la industria alimentaria.
Y si el producto ya está en fase de lanzamiento, una revisión previa puede evitar errores antes de que el claim llegue al envase, a la web o a la publicidad. Nuestro servicio de consultoría y revisión de declaraciones, etiquetas y materiales comerciales ayuda a detectar mensajes problemáticos y proponer alternativas viables.
También es recomendable consultar directamente la norma de referencia, el Reglamento (CE) n.º 1924/2006, especialmente cuando se trabaja con nuevos productos funcionales, complementos alimenticios o campañas con beneficios nutricionales y de salud.
Las declaraciones nutricionales y de salud seguirán siendo un tema crítico en 2026 y en años venideros. No porque esté prohibido comunicar valor, sino porque el mercado de productos funcionales cada vez compite más con promesas de bienestar, energía, defensas, microbiota, belleza o rendimiento.
La diferencia entre una comunicación potente y un incumplimiento puede estar en una sola frase. Por eso, antes de lanzar una campaña o aprobar un diseño, conviene revisar si el claim está autorizado, si el producto cumple las condiciones de uso, si la redacción respeta el sentido permitido y si el mensaje completo no induce a error.
En TECOAL lo resumimos así: no se trata de decir menos, sino de decir mejor.
Una marca que comunica con precisión transmite más confianza, evita riesgos y se diferencia por honestidad. Y en alimentación, esa confianza vale mucho.
Preguntas frecuentes sobre claims nutricionales y de salud (FAQs)
¿Qué norma regula las declaraciones nutricionales y de salud en 2026?
La norma principal sigue siendo el Reglamento (CE) n.º 1924/2006, relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en alimentos. Se aplica a comunicaciones comerciales y busca proteger al consumidor frente a mensajes confusos o no justificados.
¿Dónde puedo consultar si un claim de salud está autorizado?
Puedes consultar los registros y recursos oficiales de la Unión Europea y los materiales recopilados por AESAN. AESAN dispone de un buscador con declaraciones de propiedades saludables autorizadas, sus nutrientes o sustancias asociadas y las condiciones de uso correspondientes.
¿Puedo usar un claim de salud si tengo estudios científicos propios?
No necesariamente. Tener estudios puede ser útil, pero no autoriza automáticamente una declaración comercial. Para usar un claim de salud, debe existir autorización aplicable o seguirse el procedimiento correspondiente. EFSA evalúa la justificación científica de las declaraciones de propiedades saludables dentro del sistema europeo.
¿Los claims en redes sociales también deben cumplir la normativa?
Sí. La normativa no afecta solo al envase. También debe tenerse en cuenta en publicidad, marketing, presentaciones comerciales, ecommerce, redes sociales y otros materiales promocionales cuando el mensaje acompaña a la venta del alimento. El Reglamento 1924/2006 se aplica a declaraciones efectuadas en comunicaciones comerciales.
¿Qué diferencia hay entre informar sobre un ingrediente y hacer una declaración de salud?
Informar sobre un ingrediente es describir su presencia, cantidad u origen. Hacer una declaración de salud es sugerir que ese ingrediente, nutriente o alimento aporta un beneficio al organismo. La segunda opción exige revisar autorización, condiciones de uso y redacción.
¿Puedo decir “refuerza el sistema inmune”?
Depende. No basta con que el producto contenga un ingrediente asociado a defensas. Hay que comprobar si existe una declaración autorizada aplicable, si el producto cumple los requisitos y si la frase mantiene el sentido permitido. Una formulación genérica puede ser arriesgada si no está bien vinculada a un nutriente y una declaración concreta.
¿Qué claims suelen ser más delicados?
Suelen ser delicados los relacionados con defensas, microbiota, detox, pérdida de peso, inflamación, energía, piel, cabello, hormonas, sueño, estrés, colesterol, glucosa o prevención de enfermedades. No siempre están prohibidos, pero requieren una revisión especialmente cuidadosa.